Siete poemas de Kornelius Dekker

Por Kornelius Dekker

Carta a la niebla

Usted apenas susurra en las grietas de mi cordura/ mis noches tienen el aroma de un papel engullido por el fuego/ rastrillos me persiguen diciendo mi nombre

Usted solo existe en mi boca/ en el vocablo que he elegido para nombrarla/ en el silencio que la oculta de los perros del viento/ jaurías que decapitan el aire de la tarde

Usted/ con su piel de niebla/ no vendrá/ y si llegara/ temería el color amarillo de mi voz

Qué cansancio

Tengo cansancio de la noche/ que no cesa de hendirme con su luz de pájaros/ que no cesa de evaporarme en su ataúd de voces

Camino por entre las sombras de los barrotes/ el mundo es el recuerdo de una celda tallada en el ojo de la noche/ miro mis manos/ su eruptiva de fracasos/ yo pude tener el nombre del viento que embiste al arrecife

Huyo hacia el espejo ataviado con sábanas/ las velas urden su sombra/ y tú no llegas

Cuánto castigo el antifaz

Cuánto castigo el antifaz/ escribo para entender mi urgencia de cordura/ este anhelo de colgar mi nombre sobre el arrecife de fuego/ tú me miras desde la ausencia/ desde algún lugar de este olvido llamado vida/ tú sabes el rostro mentido por el antifaz/ tú conoces la cicatriz con la que sonrío a diario

La vida no es sueño/ es insomnio/ viaje a tientas en la ausencia de uno mismo

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Presagio

Por Kornelius Dekker

Y desde allí divisará mi espíritu el ambiguo deslumbramiento de la verdad inalcanzable.

José A. Ramos Sucre

Escribo desde la sombra del mar/ las galerías de espejos se bifurcan aquí/ espejos que devoran mi nombre/ y las paredes mutan su piel mientras escribo el símbolo de mi muerte

Cada caverna tiene su voz/ juntas convocarían jaurías/ solo aspiro a distanciar la voz y la revelación sin descoyuntarlas/ posponer la manifestación del sentido hasta que la tarde sorprenda a la vida

No sé si tú vendrás para entonces/ cuando las aves de la tarde pronuncien mi nombre/ tú sabes la hora fingida por el reloj

¿Cuánto tiempo podré viajar al límite de la demencia sin suscitar el cautiverio? Las voces reclamarán para mí signos que no existen

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Dekker, K. (2015). Evanescencia. Caracas, Venezuela, Círculo de Akanthos, p. 19.

NOTA: Kornelius Dekker es un heterónimo de Jerónimo Alayón Gómez.